Hubo memes. Hubo calendarios falsos. Hubo gente que juraba que Silksong era un ARG. Y el 4 de septiembre de 2025, Team Cherry simplemente lo soltó: Hollow Knight: Silksong llegó a PC, consolas y Switch (con extras en Switch 2). Un año después, con expansiones en camino (Sea of Sorrow anunciada para 2026) y reviews “Very Positive” sostenidas en Steam, toca hablar con la cabeza fría —y el corazón todavía en Pharloom.

Screenshot de Hollow Knight: Silksong — Hornet en Pharloom. (Steam store / Team Cherry — uso editorial)
Screenshot de Hollow Knight: Silksong — Hornet en Pharloom. (Steam store / Team Cherry — uso editorial)

Juegas como Hornet, la cazadora letal que ya conocías del primer juego. La capturan y la sueltan en un reino nuevo: musgo, coral, ciudadelas de seda y canción. La premisa es peregrinaje hacia la cima, pelear hordas de bichos y desarmar secretos de linaje. Si Hollow Knight era melancolía subterránea, Silksong es ascenso: más vertical, más ágil, más “soy una diosa de las puntas de aguja”.

Combate: seda, herramientas y tempo

Hornet no se siente como el Knight con skin. El moveset acrobático, las habilidades de seda y el crafting de herramientas (trampas, mecanismos, armas situacionales) cambian el ritmo. Los encuentros piden baile: dash, pogo, parry mental, posicionamiento. Hay decenas de bosses legendarios y un bestiario enorme —Team Cherry habla de cientos de enemigos y más de cuarenta jefazos en materiales oficiales— así que la variedad no es marketing vacío.

La dificultad respeta la escuela Hallownest: justa cuando aprendes el patrón, humillante cuando improvisas. Steel Soul mode está ahí para los masoquistas de verdad. Si el original te botó en Nightmare King Grimm, date por avisado… y por emocionado.

Screenshot de Silksong: exploración en cavernas. (Steam store / Team Cherry — uso editorial)
Screenshot de Silksong: exploración en cavernas. (Steam store / Team Cherry — uso editorial)

Exploración y world design

Pharloom se lee distinto a Hallownest. Biomas claros, atajos que premian la curiosidad, quests con sabor a “pueblo que pide favores mientras el reino se cae a pedazos”. El mapa (cuando lo desbloqueas zona a zona) invita a volver con nuevas herramientas: el loop clásico de metroidvania, bien ejecutado. La dirección de arte sigue siendo 2D de museo: siluetas legibles, fondos que cuentan historia sin cutscene.

Christopher Larkin otra vez en la banda sonora: melancolía, cuerdas y temas de boss que te quedan en la cabeza en la micro del Transantiago. No es detalle menor; Hollow Knight vendió el mood tanto como el gameplay, y Silksong no traiciona esa religión.

Un año después: ¿vale entrar ahora?

Sí. El launch fue evento cultural gamer; el post-launch trae pulido, comunidad viva y la promesa de Sea of Sorrow gratis. En PC corre limpio; en Deck es casi un ciudadano nativo del espíritu “Arch-like” de Valve. En Switch 2 hay mejoras de framerate/resolución según Nintendo. Precio indie-responsable comparado con AAA de 70 dólares: el valor/hora es obsceno si te gusta el género.

¿Para quién no? Si odias backtracking, muertes de aprendizaje o plataformas precisas, te vas a frustrar. Si solo quieres historia cinemática tipo The Last of Us, mira otro lado. Silksong es skill expression y mapa en la cabeza.

Veredicto PixelCake

Silksong no “arreglaba” Hollow Knight porque no hacía falta: lo expandía con una protagonista que ya pedía juego propio. Un año post-lanzamiento sigue siendo el metroidvania que recomiendo cuando alguien dice “quiero algo denso pero hermoso”. Completa el 1 si no lo has hecho; si ya lo hiciste, Pharloom te está esperando con aguja en mano.

Imagen de portada: arte oficial de Hollow Knight: Silksong en Steam (store.steampowered.com/app/1030300).